martes, 8 de abril de 2014

SECULARIZAR la Iglesia.

Si estuviera en una entrevista con el Papa Francisco le hablaría de la necesidad de desclericalizar la Iglesia... Secularizar la Iglesia.
Volver a los orígenes de la Cristiandad más sugestiva y prolífica.

Le hablaría de cómo concibo el proceso para nuestro tiempo.
Tomaría como ejemplo los Institutos Seculares; cómo todos los miembros de la Comunidad están dedicados al apostolado y que todos son seglares, incluido el Superior de la Comunidad.
Cómo el sacerdote se ocupa de las funciones específicas de su vocación: la formación catequística y teológica de la Comunidad, de los retiros espirituales, de la liturgia..., etc.

sábado, 5 de abril de 2014

LA IGLESIA SECULARIZADA de la Modernidad.


"En el primer posconcilio se acuñó la frase de que la Iglesia del futuro sería la Iglesia de los laicos" (Vida Nueva Nº 2.887, pg. 19).

Entiendo por Iglesia secularizada aquella en la que, en su totalidad, o en su mayor parte, la Jerarquía es seglar.  Aquella que reconoce su incapacidad para explicar y dar razón del Ser de Dios; la que renuncia  al poder y al control de las conciencias en su nombre; la que intuye y busca a Dios mimetizado en la Historia, en la vida, en vez de en el Cielo; la que no establece separación entre lo Sagrado y lo Profano, sino aspectos de la misma realidad de la Creación.

Al HOMBRE ACTUAL y fundamentalmente europeo ( hijo de la Ilustración iniciada en el s.VI que dio origen a la Modernidad a finales del s.XIX y primeros del XX), al que más que moderno o posmoderno lo llamaría yo "transmoderno", la GLOBALIZACIÓN no le permite ser ni estar de una forma determinada, sino en constante tránsito impulsado por fenómenos globales como la:
Trans-misión, recepción y emisión de conocimientos y aconteceres a nivel mundial de forma inmediata;
Trans-ferencia, intercambio y aceptación de las diferentes ideas, experiencias, culturas, religiosidades;
Trans-porte de mercancías y personas dotadas de una gran movilidad que modifican costumbres y rompen tabúes haciendo que lo que antes era extraño, exótico, incluso rechazable, sea ahora  normal y habitual en la ciudad, en el barrio, o en la propia familia;
Trans-gresión porque lo que ha recibido como normativo ya no lo considera así;
Trans-parencia del mundo, de las instituciones, de la política por un reconocimiento común entre las Religiones de la necesidad de hacer un Mundo mejor, aunque en la práctica se encuentren, aún, diferencias conceptuales importantes;
Trans-formación porque todo ello altera su modo de pensar, de ser, de estar en el Mundo, de la concepción de sí mismo, de las instituciones y también de la religiosidad y de la fe.

martes, 3 de diciembre de 2013

ORACIÓN... ¿Por qué?


Nuestra relación con Dios, con el Dios de Jesús, es, con demasiada frecuencia, semejante a la relación del Hombre con los Dioses paganos.

Seguimos recurriendo a Dios para pedirle..., para reclamar su atención..., con la exigencia de que nos sea propicio para el logro de nuestros objetivos y como amuleto que nos libre de todo cuanto consideramos adversidad.

La inmensa mayoría de los cristianos, como el resto de los humanos, si no es para pedirle algo, vivimos olvidados de la existencia de un Dios-Amor, absorbidos y bastante oprimidos por los aconteceres de la vida y... ¡empeñados en vivir lo mejor posible! aunque ello suponga dejar más de un prójimo en la cuneta.
Vivimos en función de otros Dioses: Bienestar, prestigio, rendimiento económico, seguridad... y llenos de temores: a la pobreza, a la enfermedad, al fracaso..., etc.
Estamos tan pendientes de nosotros mismos que no somos capaces de sentir a nuestro lado al Dios que se desvive y da la vida por nosotros.

Pero... ¡Ayyy...! Cuando nos vienen mal dadas... y se cierne la tragedia... es cuando nos damos cuenta cuán lejos estamos de Dios.
Entonces..., pensando que es Dios el alejado, el desinteresado..., REZAMOS.

sábado, 23 de noviembre de 2013

MATRIMONIO: el SACERDOCIO original cristiano

El matrimonio es el sacerdocio original cristiano en las dos acepciones de original: en cuanto fontanal e inicial y en cuanto típico y propio.
En la comunidad de Jesús no hubo sacerdotes; ni él mismo lo fue. Todos ellos eran judíos.
Las primeras comunidades cristianas fundadas por Pablo dieron la impronta al cristianismo. En ellas, aunque hubo un rudimentario ritual en torno a la celebración de la Cena, no hubo sacerdotes.
La Comunidad se congregaba en nombre de Cristo en torno a matrimonios que acogían y velaban por el buen desarrollo de la asamblea y de la celebración eucarística, es decir, de acción de gracias conmemorando La Cena.

Eran los matrimonios, en muchos casos las mujeres, quienes en la Asamblea leían las cartas dirigidas por los Apóstoles y quienes amonestaban y mantenían el espíritu de la Comunidad cuando no eran los mismos Apóstoles los que presidían la Asamblea.
Con posterioridad y por el crecido número de Comunidades se nombraron Epíscopos (epi-scopeos = supervisores) entre los que ya no hubo ninguna mujer.

Los sacerdotes son algo extraño a la Comunidad cristiana. Es una figura introducida, al estilo de las religiones paganas, por el Emperador Constantino al declarar el Cristianismo religión del Imperio: un solo Emperador; un Imperio; un solo Dios; un templo, el cristiano; un solo Sacerdocio.

El Matrimonio es el ámbito cristiano donde varón y mujer son, al modo de Cristo, sacerdotes y ofrendas a la vez. Es donde se celebra y se hace vida el amor: amor sacrificado, compartido, desinteresado y fecundo.
Es la Iglesia doméstica, célula cristiana donde el matrimonio sacerdotal y misionero inicia, anuncia, celebra y propaga la fe.

lunes, 18 de noviembre de 2013

LA MUERTE... ¿por qué?



Hace hoy un año que murió mi hermana "Fefa". Y la vivo cerca; murieron también en distintos tiempos mis padres y también los siento cerca... Otras personas que influyeron en mi vida siguen a mi lado después de muertas... Jesús de Nazaret es el muerto más vivo e influyente para mí. ¿Qué, pues, es la muerte?

La muerte es una realidad que a todos nos afecta. Es, como suele decirse..., lo único seguro.
Es algo, sin embargo, que en nuestra cultura materialista de la posmodernidad se quiere ocultar..., de lo que se evita hablar..., que produce desazón y temor.
Sin embargo, por ser algo inevitable, cierto y real, es por lo que hay que hablar de ello; para conocerlo. El silencio, el ocultamiento, produce ignorancia y ahonda el temor.
Si habláramos de la muerte, si la conociéramos llegaríamos a comprenderla y mirarla incluso como nuestra amiga.
Pero en nuestro imaginario sobre la muerte pueden demasiado las tradiciones aportadas por la literatura, los mitos..., las costumbres de carácter más desolador que esperanzador.

La muerte es un fenómeno fisiológico necesario para la vida.
Porque aquello que VIVE, aquello que ES, ya no podrá dejar de ser y de vivir. De otro modo, no es vida.
La muerte no es sino una crisis de crecimiento.
Por eso, nadie muere en la muerte...: porque en la muerte nadie deja de "ser"..., aunque sí deja de "estar"... de "esa" manera.
Dejar esa manera de vivir es morir a esa manera.
La muerte es un proceso de la vida para poder seguir viviendo...; porque la vida no es un estado permanente y estático, sino un proceso de crecimiento y perfeccionamiento.
Para ello es preciso dejar de estar de un modo para alcanzar otro modo, otro estadio, superior.
Ese dejar de estar es a lo que llamamos muerte. Pero dejar de estar no es dejar de ser.
Los que de entre nosotros dejan de estar se nos presentan "muertos"; pero muertos a esa manera, a la nuestra; aunque no por ello dejan de ser, de vivir de otra manera.

lunes, 30 de septiembre de 2013

El conflicto vasco

Hay un sector de población de la Euskal Herria española que rechaza que tal conflicto exista.
  • Utilizo el término vasco que en español significa País Vasco porque en la actualidad esta denominación no incluye a Navarra sino que hace referencia en exclusividad a Vascongadas.
Para los españolistas, nacionalistas españoles, o constitucionalistas, como prefieren denominarse, en España y en las Comunidades Autónomas del País Vasco y de Navarra no hay más conflicto que el producido por el terrorismo de E.T.A.

El Conflicto se hace, sin embargo, ya patente en la misma expresión "Comunidades Autónomas" puesto que deberían ser denominadas "Comunidades FORALES", toda vez que su autonomía no es otorgada por las Cortes ni los Gobiernos Españoles en acto de descentralización administrativa, sino reconocida en función de su independencia originaria, aunque por ellos mismos arrebatada.

El ser COMUNIDADES FORALES las distingue de las Comunidades Autónomas, pues hace referencia al reconocimiento de competencias originarias previas a toda Constitución española y fuera de la competencia de los gobiernos españoles. Lo cual, en la práctica, no es así, sino que los gobiernos las violentan y las hacen impracticables mediante Reales Decretos, auténticos CONTRAFUEROS al amparo de las Cortes y Tribunales de Apelación como si de comunes autonomías administrativas españolas se tratase. Todo ello complicado por las Directrices que emanan de la Comunidad Europea hacia los Gobiernos Nacionales que incitan a intervenir en los Gobiernos Forales. Todo lo cual crea confusión y denuncias por parte de Autonomías de Régimen Común que consideran la foralidad inadmisible trato de favor hacia las Comunidades vasca y navarra.

Los constitucionalistas o nacionalistas españoles conciben que España lo "ES" por naturaleza.
España es España, una e indivisible, sin el más mínimo análisis ni crítica respecto al modo en que llegó a constituir esa unidad.
Para ellos la Constitución consagra el SER de España y de todos los españoles que lo son cuantos están bajo su Corona, quiéranlo o no. Para los españoles España es una realidad incuestionable.
Quienes discrepan de tal realidad, y siguen apelando a su independencia, son malos españoles que atentan contra la armonía, el orden y la convivencia.
Convivencia que nunca ha existido, sino que ha sido impuesta con poder mediante todo tipo de argucias y violencias.

lunes, 2 de septiembre de 2013

¿SÍNDROME POSVACACIONAL?

La mayoría de la población ha disfrutado de sus  ansiadas vacaciones. 
Escalonadamente se ha ido incorporando a sus trabajos y pronto lo hará la población estudiantil.

De un tiempo a esta parte, tampoco mucho, se ha puesto de moda en los medios de comunicación hacer referencia al "síndrome posvacacional". No me gusta. No digo que no sea realidad en algunas personas... pero no es algo generalizado en la sociedad como puede parecer por los comentarios y alusiones de los medios.
Yo tengo ya larga vida... y no recuerdo en mis épocas juveniles, y aun maduras, ni en mí, ni en mi familia, y podría afirmar que ni en la sociedad en que vivía, haber sentido a nadie traumatizado por el fin de sus vacaciones.
El trabajo, como las vacaciones, eran etapas de la vida que se vivían con naturalidad; había, cómo no, trabajos duros y pesados y a ellos se iba con resignación, pero no constituía un trauma... nadie se deprimía por ello.
Había, eso sí, un ESPÍRITU... un "espíritu" de superación de estas circunstancias como la vida misma: en muchos, porque simplemente la vuelta al trabajo era el medio habitual de vida y de obtener un sueldo con el que mantener la familia; para muchos otros, no sólo por eso, sino porque el trabajo era su modo de sentirse útil... y respetado... de hacer un servicio a alguien a quien interesara ese trabajo, fuera un particular o la propia empresa.
Había incluso un "espíritu" de pertenencia a la empresa con la que el trabajador se identificaba aun a pesar de la dureza de su trabajo: en una mina, en un alto horno...