Hace hoy un año que murió mi hermana "Fefa". Y la vivo cerca; murieron también en distintos tiempos mis padres y también los siento cerca... Otras personas que influyeron en mi vida siguen a mi lado después de muertas... Jesús de Nazaret es el muerto más vivo e influyente para mí. ¿Qué, pues, es la muerte?
La muerte es una realidad que a todos nos afecta. Es, como suele decirse..., lo único seguro.
Es algo, sin embargo, que en nuestra cultura materialista de la posmodernidad se quiere ocultar..., de lo que se evita hablar..., que produce desazón y temor.
Sin embargo, por ser algo inevitable, cierto y real, es por lo que hay que hablar de ello; para conocerlo. El silencio, el ocultamiento, produce ignorancia y ahonda el temor.
Si habláramos de la muerte, si la conociéramos llegaríamos a comprenderla y mirarla incluso como nuestra amiga.
Pero en nuestro imaginario sobre la muerte pueden demasiado las tradiciones aportadas por la literatura, los mitos..., las costumbres de carácter más desolador que esperanzador.
La muerte es un fenómeno fisiológico necesario para la vida.

Porque aquello que
VIVE, aquello que
ES, ya no podrá dejar de
ser y de
vivir. De otro modo, no es vida.
La muerte no es sino una crisis de crecimiento.
Por eso, nadie muere en la muerte...: porque en la muerte nadie deja de "ser"..., aunque sí deja de "estar"... de "esa" manera.
Dejar esa manera de vivir es morir a esa manera.
La muerte es un proceso de la vida para poder seguir viviendo...; porque la vida no es un estado permanente y estático, sino un proceso de crecimiento y perfeccionamiento.
Para ello es preciso dejar de estar de un modo para alcanzar otro modo, otro estadio, superior.
Ese
dejar de estar es a lo que llamamos
muerte. Pero dejar de estar no es dejar de ser.
Los que de entre nosotros dejan de
estar se nos presentan "muertos"; pero muertos a esa manera, a la nuestra; aunque no por ello dejan de
ser, de vivir de otra manera.